En agosto de 1959 salió a la calle Kind of blue, el disco de jazz más apreciado y vendido de la historia. Melancólico y elegante, creó un nuevo lenguaje musical.

La música llegaba con la noche. Miles Davis tenía seis o siete años y caminaba por el bosque al anochecer, en la granja de su abuelo en Arkansas. Mientras el cielo se oscurecía, Miles oía la guitarra y las voces que tristemente provenían de una iglesia lejana. Para su imaginación de niño, los cantos parecían salir “de los árboles fantasmales donde todos murmuraban que vivían los espíritus”, recordó en sus memorias. Aún no sabía tocar, pero “aquellos blues, la iglesia, aquella especie de temor en los caminos solitarios, y aquel ritmo campesino” se grababan en su sensibilidad.

Muchos años después, cuando lideraba su propia banda, Miles Davis (1926-1991) buscaría las resonancias musicales de aquellas noches. Y de algún modo, su disco más apreciado sería un viaje hacia ese sonido.

El lunes 2 de marzo de 1959, Miles Davis convocó a sus músicos al edificio de la calle 30 de Manhattan, una antigua iglesia convertida en estudio de Columbia Records. Formado junto a Charlie Parker y Dizzy Gillespie, los maestros del bebop, el trompetista había iniciado la búsqueda de un estilo propio y lideraba una de las formaciones de jazz más brillantes de cualquier época: John Coltrane y Cannonball Adderley en saxo, Paul Chambers en el bajo, Jimmy Cobb en batería, Wynton Kelly y Bill Evans en piano y él mismo en la trompeta.

Eventualmente los músicos desconocían lo que iban a tocar. “No escribí la música de Kind of blue”, diría más tarde, “sino que aporté esquemas de lo que se supone que cada uno tocaría, porque quería mucha espontaneidad en la interpretación”.

 

El álbum se grabó en dos sesiones, la segunda el 22 de abril, y fue registrado con muy pocas tomas. Integrado por cinco temas que aportaron un sonido elegante, minimalista y melancólico, Kind of blue salió a la calle el 17 de agosto de 1969 y pronto se convirtió en uno de los discos más apreciados por el público y la crítica, y cuya influencia atravesó las fronteras del género.

Carátula original del disco Kind of Blue de 1959.

Rápidamente ejecutado y cuidadosamente preparado por Miles Davis, el disco se alejó del alboroto del bebop y propuso un nuevo lenguaje, de frases largas y modos pausados. A 60 años de su edición, Kind of blue es el álbum de jazz más vendido de todos los tiempos, con cinco millones de copias solo en EE.UU., y es considerado casi en forma unánime la obra cumbre del género, así como uno de los mejores discos en cualquier registro.

“Para muchas personas fue su primera incursión en el jazz y les encendió la luz”, dice a Culto Erin Davis, hijo del trompetista y quien vela por su legado. “Todavía hoy, 60 años después, inspira y resuena en las nuevas generaciones”.

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